La ley de "muerte digna", aprobada el miércoles en el Senado, no satisface plenamente a la Iglesia. "En la medida en que esta norma signifique evitar el ensañamiento terapéutico, es decir, que no se recurra a métodos extraordinarios para prolongar artificialmente la vida, es éticamente aceptable. Pero otra cosa muy distinta es que se entienda por muerte digna la eutanasia, y que matemos a una persona. En esto hay que ser cuidadosos, por eso primero vamos a estudiar bien el texto aprobado", advirtió el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca.
El prelado habló con LA GACETA inmediatamente después de presentar su libro "Abriendo la Puerta de la Fe. Aportes para la lectura de Porta Fidei", que se realizó en el salón auditorium del colegio Santa Catalina. Luego inauguró la primera Jornada de Educadores Católicos, a la que asistieron unos 2.500 educadores, entre la mañana y la tarde. El encuentro fue organizado por la Junta Arquidiocesana de Educación Católica presidida por monseñor Zecca y Consudec.
"Cosas artificiales"
Consultado también sobre la Ley de Identidad de Género, aprobada en la misma sesión, monseñor Zecca se mostró molesto: "estas normas me parecen cosas artificiales. Son inventos que en el fondo significan legislar para la minoría de la minoría .... Con todo respeto, lo digo".
"Hay que acompañar"
En cuanto a cierto aspecto de la Ley sobre la Muerte Digna, el arzobispo se manifestó totalmente de acuerdo: "ya lo había dicho el papa Pío XII, que no había obligación moral de recurrir a métodos extraordinarios para prolongar la vida sino que hay que acompañar, porque la vida tiene un término natural. Pero acá entramos al terreno de las sutilezas", observó.
"Para la Iglesia, el punto en discusión es el artículo segundo de la ley 26.591", precisó el padre Marcelo Barrionuevo, especialista en bioética del Arzobispado. El referido punto señala: "también podrá rechazar (el paciente) los procedimientos de hidratación o alimentación cuando los mismos produzcan como único efecto la prolongación en el tiempo de ese estadio terminal irreversible e incurable".
"No estamos de acuerdo con esto. El suministro de alimentos, oxígeno, drogas contra el dolor y otros no puede quedar librado a la decisión del paciente o del tutor porque podríamos estar frente a una eutanasia pasiva. Es como si el enfermo dijera: 'quiero que me dejen morir'. Con todo esto se genera una nueva situación. Nuestra proposición como Iglesia es 'no matar', ni por acción ni por omisión, sino potenciar todo lo que se pueda el desarrollo de los cuidados paliativos para que el enfermo se vaya en paz", remarcó el sacerdote.
El libro de monseñor
El padre Barrionuevo, también vicario para la Fe y la Cultura, realizó la presentación del libro de monseñor Zecca. "Abriendo la Puerta de la Fe" es una reflexión sobre la Carta Apostólica Porta Fidei, y una propuesta sobre cómo reanimar, purificar, confirmar y confesar nuestra fe. Además es un libro que hace un aporte teológico cultural sobre cómo volver al espíritu del Concilio Vaticano II, de cuya apertura se cumplen 50 años, y cómo profundizar el Catecismo de la Iglesia Católica, del que se celebran los 20 años de su publicación. Editado por "Ágape", el libro se escribió en el marco de la exhortación del papa Benedicto XVI a vivir el Año de la Fe a partir del 11 de octubre de 2012.
Algunos de sus capítulos son: "El Concilio Vaticano II y su interpretación", "El Catecismo de la Iglesia Católica", "Construcción y contenido del Catecismo", "La fe como camino y el camino de la fe", "Discernimiento de la cultura" y "La caridad de Cristo nos apremia".
Cómo transmitir la fe
"Soy maestro normal nacional, -siempre lo digo-, de grado, y también de filosofía y pedagogía. Con el tiempo entré en la Universidad, pero mis raíces están en la escuela", se presenta al referirse a la jornada de educadores católicos que presidió por primera vez. "En este encuentro quisimos reflejar el perfil del docente como transmisor de la fe. Esto es válido no sólo para los profesores de Religión sino que tiene que incluir a los docentes de las distintas asignaturas", remarca el prelado.
Para monseñor Zecca, la Iglesia argentina tiene una gran deuda pendiente con los maestros en este sentido. Dice que les debe la elaboración de una suerte de "plan social de formación" para la transmisión de la fe. Buscar un instrumento que abarque la enseñanza de todas las materias, tanto de la primaria como de la secundaria, y que además vaya acompañada por una especie de manual de consulta.
"Cuando uno se plantea la matemática, por ejemplo, no se trata solamente de enseñar a sumar, restar y dividir, porque detrás de cada materia, aunque sea la física o la química, hay una noción de ciencia que tiene que ser perfectamente compatible con la fe. Por eso digo que la integración del saber es una deuda pendiente que tenemos en toda la iglesia", remarcó el arzobispo durante la presentación.
La jornada de ayer, que se realizó en dos turnos de unos 1.600 asistentes, tuvo como lema "El educador católico como promotor de la fe".